EL AGRIDULCE FINAL DE “LA LA LAND”

Todos tenemos ciertas ideas claras cuando vamos a ver La La Land. Existen ciertos reclamos: sabemos que es un musical, que incluye un romance entre los personajes protagonistas interpretados por Ryan Gosling y Emma Stone y que ha tenido un gran éxito tanto entre el público como entre la crítica (al fin y al cabo, ha ganado siete Globos de Oro y es la gran favorita para los Óscar, con 14 nominaciones).

¿Qué es lo que hace que una película triunfe? Definitivamente hay ciertas fórmulas, ciertas tramas que siempre tienen éxito. Nos gustan las historias de amor, nos gustan los finales felices. Pero también nos gusta que nos sorprendan, y esto es algo que definitivamente ocurre en esta película.

Fotograma de la película
Icónico fotograma de la película La La Land

Además de estar plagada de referencias a otros musicales clásicos como Cantando bajo la lluvia, desde un principio deja clara su naturaleza de musical mediante su iluminación, sus escenarios, sus coreografías… Los colores vivos y la música animada de su gran banda sonora nos acompañan a lo largo de todo el filme.

En cuanto a la trama, el comienzo de La La Land nos augura un final bastante predecible. Chico y chica se conocen, coinciden casualmente una y otra vez, se enamoran y persiguen sus sueños juntos. La película en general trata (de forma bastante extensa) la dificultad de triunfar en lo que se quiere y las adversidades que se deben pasar hasta alcanzar el éxito.

El giro viene cuando, ya hacia el final de la película, los protagonistas tienen que elegir entre seguir adelante con sus ambiciones o seguir juntos. En cualquier película de Hollywood, lo normal sería que finalmente decidieran estar juntos o encontraran la manera de perseguir su sueño y mantenerse unidos. Sin embargo, en este caso deciden que el amor no es lo más importante.

Lo que se nos propone es un final agridulce, ya que ambos protagonistas han conseguido su final feliz, pero ese no es el final feliz que el espectador esperaba. Se nos plantea, mediante una especie de flashback hipotético, lo que podría haber sido ese final que esperábamos y que no ha llegado a cumplirse.

Tal vez el éxito de La La Land radique en su optimismo, en sus actores, en la emoción de su banda sonora, en la identificación del público con los personajes o en la originalidad de su final. Lo que es seguro es que este musical ha llegado pisando fuerte y llenando salas y parece que no se irá sin triunfar en los Óscar.

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